El problema de Madrid VO es el periodismo español

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20 julio, 2015 por AlbaChaparro

El Ayuntamiento de Madrid decide crear un apartado en su web para ofrecer información directa sobre la actividad municipal y, cómo no, la oposición se le echa encima. Cualquier cosa es censurable de esta panda de “comunistas” y “antisistema”, incluso la iniciativa de aclarar, matizar y/o explicar las tareas que se están ejecutando desde el consistorio. ¿Para qué queremos los ciudadanos información directa sobre lo que pasa en la alcaldía? Ni que los madrileños mereciéramos explicaciones sobre los rumores que corren sobre la política municipal.

Desde luego, hay momentos en que ciertas críticas rozan el absurdo. Permitimos que haya “periodistas” sin rigor profesional alguno dirigiendo periódicos y escupiendo sapos y culebras por todas las tertulias televisivas, pero no permitimos que un organismo público intente explicar la actividad que lleva a cabo. Me hubiera encantado ver a las asociaciones de periodistas hacer tanta crítica ante la debacle de Telemadrid, el depilfarro de Canal Nou o el decaimiento en la calidad de Televisión Española.

Parece que si la izquierda crea un órgano oficial para aclarar las mentiras que se vierten sobre su política es totalitario, pero si la derecha convierte las televisiones públicas en sus medios oficiosos se actúa dentro de la libertad de prensa, aunque los trabajadores de dichas televisiones denuncien censuras, coacciones y manipulaciones informativas. El doble rasero con el que se juzgan unos actos y otros no es ya vergonzoso, es que llega a ser insultante. ¿El problema? La falta de un colegio de periodistas y de una conciencia ciudadana de lo que realmente significa significa el periodismo, un oficio que si es saludable actúa como equilibrador y “cuarto poder”.

En nombre de la libertad de expresión y de la libertad de prensa estamos permitiendo que no exista rigor periodístico alguno, que se confunda subjetividad con deshonestidad y que no exista límite entre la verdad y la mentira. Se podría informar de una forma subjetiva sin dejar de ser íntegro, informar desde una perspectiva determinada sin incurrir en la mentira, pero la honestidad periodística y la disciplina profesional son bienes escasos en este país de sol, charanga y pandereta. Y el problema es la falta de regulación existente.

Los grandes medios apelan a la desregulación en aras de la libertad de prensa, obviando que esa falta de regulación favorece la impunidad del embustero. Quizás si hubiera un colegio de periodistas que obligase a ejercer la profesión con rigor profesional, los periodistas no se echarían las manos a la cabeza por iniciativas como Madrid VO, porque como periodistas podrían desmentir las noticias falaces que fueran publicadas en dicha web. Sin embargo, tal es el disparate periodístico español, que el Ayuntamiento de Madrid crea una web para desmentir las falacias que se vierten sobre él, y son las propias asociaciones de prensa las que se le echan encima reivindicando su derecho a calumniar e injuriar al consistorio. La realidad supera la ficción.

Igual que un médico o un enfermero está obligado a colegiarse para impulsar su buena praxis profesional (y para que el Colegio pueda retirarle la opción de ejercer en caso de ser negligente o mal trabajador), debería existir un organismo parecido con el periodismo, en el que tribunales específicos pudieran juzgar la profesionalidad de determinados medios o determinados periodistas que den informaciones falsas o manipuladas. Y al decir Colegio me refiero a Colegio, no a la FAPE (Federación de Asociaciones de Prensa), ese organismo inoperante cuya función real es un tanto ambigua. Y ésto no supondría un tipo de censura, sino que supondría velar por el derecho ciudadano a estar bien informado y apostar por aumentar la calidad periodística de nuestros medios, ya que a veces la prensa seria resulta más hilarante que la satírica.

Libertad de expresión, sí. Libertad de prensa, también. Libertad de injuria, no. Libertad de mentira, tampoco. Es nuestra responsabilidad ciudadana no confundir la libertad de expresión con la calumnia y la mala información, y es nuestra responsabilidad ciudadana exigir una prensa de calidad que no falte a la verdad y que nos mantenga realmente informados. Y, desde luego, es nuestra responsabilidad ciudadana saber cuándo nos están intentando manipular desde los propios medios de comunicación. Reitero: que la FAPE y determinados medios se echen encima de Carmena por su web, y no abran la boca por cómo el Partido Popular ha desvirtuado Televisión Española, es para pararse a pensar. Sobre todo, porque el periodismo está para eso: para contradecir a los gobiernos en caso de que otorguen informaciones falsas, no para denunciar que los gobiernos quieran desmentir informaciones falsas.

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