¿República o monarquía? Desmitificar los fantasmas

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2 junio, 2014 por AlbaChaparro

El rey, Juan Carlos I de Borbón, ha abdicado esta mañana cediendo el trono a su hijo, quien será Felipe VI de España. El revuelo ha sido inminente, y no es para menos. Desde las filas conservadoras se enaltece la decisión del monarca porque supone la regeneración de la institución monárquica. Desde las filas progresistas se hace un llamamiento a la sociedad civil para exigir unreferéndum que decida el futuro de una institución que consideran anacrónica y poco democrática.

Ojo porque el matiz es importante. La izquierda no está pidiendo una república, está pidiendo que la ciudadanía decida si quiere que la monarquía parlamentaria siga siendo la forma de Gobierno o no. Eso se llama democracia. Lo que no es democracia es que un dictador diga que a su muerte Juan Carlos será rey, y eso siente las bases de nuestro actual sistema político. Lo que no es democracia es que la regeneración de la jefatura del Estado se establezca por lazos sanguíneos. Lo que no es democracia es que un jefe de Estado obre de forma ignominiosa y toda la responsabilidad pública se exima con un “lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir“. Lo que no es democracia, en definitiva, es negar al pueblo su derecho a decidir.

En el enconado debate entre monarquía y república hay muchísimos mitos que, en su mayoría, fueron creados durante el franquismo para legitimar el régimen (no olvidemos que la II República española se instauró de forma pacífica tras la aplastante victoria de los partidos republicanos en las elecciones municipales de 1931, y que el franquismo se instauró tras un golpe de Estado que devino en 3 años de guerra civil). En el enconado debate entre monarquía y república, hay mucha gente que defiende esos mitos sin prestar la más mínima atención al rigor histórico o a los datos, pero no olvidemos que algunas refutaciones a esos mitos no son opiniones, sino certezas y realidades. En fin, por todos es sabido que la ignorancia es la madre del atrevimiento.

Definiciones de monarquía y república según la RAE:

Monarquía: 1. Estado regido por un monarca. 2. Forma de gobierno en que el poder supremo corresponde con carácter vitalicio a un príncipe, designado generalmente según orden hereditario y a veces por elección.
[ACLARACIÓN: en España la designación corresponde al orden hereditario, no a la elección -democrática-].

República: 1. Organización del Estado cuya máxima autoridad es elegida por los ciudadanos o por el Parlamento para un periodo determinado. 2. En algunos países, régimen no monárquico.
[ACLARACIÓN: En las definiciones de la RAE no aparece por ningún lado que sea un régimen comunista, ni socialista, ni judeo-masónico, ni estalinista, ni heredero de Satán).

De lo anterior se deduce que la gran diferencia entre una monarquía y una república es el carácter electivo del jefe de Estado y la duración de su mandato. Es decir, que si Felipe de Borbón es, como dice su padre, el candidato mejor preparado, en caso de existir una república podría presentarse a las elecciones para la Jefatura del Estado y ser elegido de forma democrática.

¿Ha sido la república un sistema fracasado en España?

Los defensores de la monarquía siempre han aducido que la experiencia republicana en España ha sido, cuando menos, desoladora. Es cierto, pero hay que atender a las causas. La I República Española vio su fin por elpronunciamiento militar del general Martínez Campos en Sagunto, y la II República Española vio su fin por el pronunciamiento militar -que devino en guerra civil- que llevaron a cabo generales africanistas como Emilio Mola y Francisco Franco.

Es decir, las repúblicas españolas no triunfaron porque los militares tomaron las armas y el poder mucho antes de que los sistemas republicanos pudieran afianzarse (la Primera República no llegó a durar dos años, y la Segunda no llegó a durar seis). No es que la república fracasara, sino que en España, cuando se dota de poder al pueblo, la oligarquía se lo arrebata por la fuerza.

¿Es la república una alternativa utópica o irreal?

La respuesta a esta pregunta se me antoja absurda. Solo hace falta mirar a nuestro alrededor para ver que una república es una forma de organización del Estado perfectamente factible y, en muchos casos, exitosa. Alemania es una república, y Austria, y Estados Unidos, y Finlandia, y Francia, y Suiza, y un largo etcétera.

El éxito de un país no radica en la forma de gobierno, sino en la efectividad de sus leyes, el potencial de su economía y la realidad de su democracia. Y en este punto hay que admitir que, en cierta medida, la estructura política es meramente una herramienta, y no un fin en sí mismo.

¿Es la república más cara que la monarquía?

He aquí mi tópico favorito, supongo que porque está alimentado por unos medios de comunicación embusteros y poco responsables. Para 2014 el presupuesto de la Casa Real ha supuesto unos 7,7 millones de euros al erario público, casi un 2% menos que en 2013. Esta cifra es realmente exigua si se compara con los 103 millones de euros que cuesta la república en Francia, o con los 228 millones que cuesta la república en Italia. Sin embargo, esta cifra está totalmente falseada, ya que la partida para la Casa Real no es la única que se dirige al mantenimiento de la monarquía española.

Por ejemplo, en 2012 se destinaron 8,42 millones de euros como asignación directa a la Casa Real. Parece poco, pero porque esa partida no registra los 15 millones que asigna el Ministerio de Presidencia a los servicios a la Corona y actos del Estado, o los 34 millones destinados a la conservación de palacios y jardines afectados al uso de la familia real, o los -según estimaciones de los últimos 5 años-  41 millones que cuesta mantener los yates, coches y otros bienes en usufructo de la familia real, o los 80 millones que le cuesta la Guardia Real al Ministerio de Defensa, o los 42 millones que le cuesta al Ministerio del Interior la seguridad de la Casa Real y su entorno, o los 28 millones para el Parque Móvil del Estado que derivan del Ministerio de Hacienda…

En total, una estimación que ronda los 561 millones de euros. ¡Éso sí que es caro en comparación con los 8 millones de euros que nos quieren hacer creer que cuesta la monarquía!

¿Conclusión?

Aquí solo ofrezco datos y cifras, pero cada cual es dueño de hacer la lectura que considere más oportuna. No voy a entrar a valorar qué es mejor, si una república o una monarquía parlamentaria, pues la opinión es libre y las motivaciones que conducen los diferentes criterios se me antojan loables, siempre y cuando estén en consonancia con la verdad. Así pues, que cada cual elija su parecer, pero basta ya de vender humo y desenterrar fantasmas, porque una cosa es que nos traten como a tontos, y otra muy diferente que lo seamos.

¿Monárquico o republicano? Al final es lo de menos, lo importante en la elección política es que el atrevimiento no esté fundado en la ignorancia, porque entonces nos convertimos en siervos de nuestros propios descuidos, y la confusión nunca es buen camino para alcanzar la elección adecuada.

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