¿Quiénes somos los indignados?

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2 febrero, 2012 por AlbaChaparro

En todos los medios tienden a etiquetar las capas y grupos sociales para así referirse a ellos inequívocamente y atribuirles una identidad propia. El pasado 2011 fue, sin duda, el año de las protestas y los indignados, pero ¿quiénes son los indignados?

La anterior entrada del blog se titulaba “El poder selectivo de los medios”, y ha sido ese poder selectivo el que ahora hace que al escuchar la palabra “indignado” nos venga a la mente la Puerta del Sol madrileña, con sus lonas atravesando la plaza al más puro estilo zoco, con su Paz Vega deconstruida y sus pancartas colgando de los balcones, con greñudos perroflautas y sus míticas asambleas discursivas. De hecho, los medios han conseguido crear un imaginario tan icónico que hasta hay gente que podría recordar al cojo Manteca en las manifestaciones del 15M.

Sin embargo, este imaginario es excluyente y ofensivo. No todas las personal que han salido a la calle a manifestarse y que han llegado a considerarse “indignados” son perroflautas, ni cojomantecas, ni jóvenes greñudos, ni generación ni-ni, ni rojos ni maricones (ésos que desde hace tantos años pueblan nuestra España y de los que ni el Generalísimo pudo deshacerse). Sin embargo, nuestros queridos medios se empeñan en iconizar el colectivo para así hacer creer a nuestra querida masa que la indignación es un sentimiento marginal.

¿Quién es, pues, el movimiento 15M o el movimiento indignado? El otro día me lo pregunté porque yo, que he asistido a casi todas las manifestaciones convocadas en Madrid, que no he participado en ninguna asamblea pero he estado en varias, que me ha tocado correr delante de la policía pero nunca me han alcanzado, que en lugar de rastas, perro y flauta, suelo ir con jersey, moño y mochila; siento como los medios me excluyen de un colectivo del que me siento formar parte. Tras mucho pensarlo, he llegado a una conclusión:

– Indignado es el jubilado que cuando consigue que le aumenten la pensión, ve cómo mengua su poder adquisitivo por la subida del IRPF.
– Indignado es el funcionario que cobraba 800 euros y ha visto cómo le han recortado su nómina el 5%.
– Indignado es el matrimonio que aun habiendo sido desahuciado, aún le quedan 22 años de hipoteca por pagar.
– Indignado es el padre de familia que tras haber quebrado su empresa y haberse finalizado su período de prestación social, ha tenido que coger a su esposa y a sus hijos e irse a vivir a casa de sus suegros, porque no tiene de qué vivir.
– Indignado es el joven de 25 años que tiene una carrera y dos másteres y habla tres idiomas, y la mejor oferta de trabajo que consigue está remunerada con 780 euros.
– Indignado es el padre musulmán que trabaja en España (y por tanto cotiza en nuestro país), y ve cómo su hija no puede llevar pañuelo a un colegio público y laico, pero de sus impuestos se destinan más de 13 millones de euros mensuales a la Iglesia.
– Indignado es el campesino que vende las cerezas a 0,50 €/kg y ve cómo los que se las compran, las venden después a más de 2 €/kg.
– Indignada es la pareja de gays que lleva 20 años formando una familia, y tiene que escuchar cómo en nuestro país, que constitucionalmente se supone laico, los obispos salen en los medios de comunicación públicos y dicen que los suyo no es familia ni amor, sino un “mal ejemplo para la sociedad”.
– Indignada es la pareja que lleva un año ahorrando para hacerse un viajecito, y escucha por la radio cómo la empresa con la que contrataron el vuelo quiebra justo media hora después de haber comprado los billetes de avión.
– Indignado es el octogenario que ha sido perseguido y reprimido durante cuarenta años por defender una república, y ahora ve cómo los miembros de la Familia Real además de vivir de sus impuestos, roban otros que no les corresponden.
– Indignada es  la hermana de ese octogenario, que ve cómo está sentada en el banquillo la única persona que ha querido averiguar el paradero de su esposo desparecido desde1941.
– Indignado es, incluso, Mario Conde, que fue encarcelado por hacer en los ´90 lo mismo que han hecho los banqueros de ahora, pero ve cómo a los de ahora les inyectan dinero público en lugar de detenerlos.

Indignados… estamos casi todos, porque el pastel es muy cuantioso pero somos demasiados los que nos quedamos sin comer. Así que vamos a abrir un poco la mente a la hora de hablar de indignados, porque igual que a las manifestaciones acuden personas de todas las edades, sexos y colores (políticos y epidérmicos), indignados somos muchos más que cuatro perroflautas mal peinados.

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