Los Ministros de Rajoy

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22 diciembre, 2011 por AlbaChaparro

El siguiente resumen sobre los próximos dirigentes de España está extraído de la web del diario Público de hoy.

Soraya Sáenz de Santamaría- Vicepresidencia

“Es una mujer con ambición”. Así la definen algunos de sus compañeros de partido. Se refieren a Soraya Sáenz de Santamaría (Valladolid, 1971), ex portavoz del PP en el Congreso de los Diputados y ahora mano derecha de Mariano Rajoy en el Gobierno. La nueva vicepresidenta ha llegado muy lejos. Tanto que a su carrera política sólo le queda por sumar ya el cargo que estrena ahora su jefe de filas. “Y todo se andará…”, vaticinan desde el PP.

Todos en la formación conservadora apostaban por esta abogada del Estado en sus quinielas. Hoy, su sucesor en el cargo en la Cámara Baja, Alfonso Alonso, destacaba precisamente su trayectoria y su “enorme capacidad”. “Es una persona muy trabajadora y perfeccionista”, contaba en una entrevista en Telecinco.

Los que la conocen bien destacan también de ella sucapacidad para formar equipos y su lealtad. Una virtud que Rajoy ha sabido valorar. Ella lo apoyó aún cuando su liderazgo estaba siendo muy cuestionado internamente y con el paso del tiempo le demostró que era una mujer en la que él podía confiar.

“Lo que diga el jefe”. Esa ha sido siempre su respuesta para quitarse de en medio cuando saltaba algún tema espinoso. Con una sonrisa. Una dirigente que se puede tomar una caña en cualquier momento con los periodistas pero que no baja la guardia. Se muestra prudente y seria con los asuntos que maneja, siempre cuidando de no salirse del guión oficial de su partido.

De las ‘vacas locas’ al 11-S

Llegó a Madrid en 2000 para hacer una entrevista con Francisco Villar, jefe de gabinete de Rajoy por aquel entonces. Y se quedó. Durante años trabajó a la sombra del actual presidente del Gobierno. Se estrenó con el tema de las ‘vacas locas’, cuando éste ocupaba la vicepresidencia primera del Gobierno de José María Aznar. Después hizo las maletas y se fue con él a Interior, donde vivió los atentados del 11-S.

Del Ministerio regresó a la Moncloa y le tocó afrontar el desastre del Prestige, viviendo dos meses en A Coruña. Cuando a Rajoy lo designaron sucesor, Sáenz de Santamaría se trasladó a la sede nacional del PP. Vivió con él las dos derrotas electorales. Y se convirtió en secretaria de Política Autonómica y Local, metiéndose de lleno en todas las negociaciones de reformas estatutarias, con la del Estatut a la cabeza.

En 2004 fue por primera vez en las listas ocupando el puesto 18. En estas pasadas generales iba de ‘número dos’. Por aquel entonces entró como diputada cuando Rodrigo Rato dejó su escaño para marcharse al Fondo Monetario Internacional. En marzo de 2008 se convertía en el rostro y la voz de su partido en el Congreso relevando a Eduardo Zaplana. Fue en una Junta Directiva Nacional muy tensa. A la salida muchos reprocharon a Rajoy que le diera una oportunidad tan grande a “una mujer tan joven y sin experiencia”.

Sáenz de Santamaría se ha curtido a base de enfrentamientos dialécticos con los dirigentes socialistas. Primero con María Teresa Fernández de la Vega y luego con Alfredo Pérez Rubalcaba en las sesiones de control. También ha tenido sus más y sus menos con la vicepresidenta económica Elena Salgado. Esta última aprovechó hace unos días la fiesta de la Asociación de Periodistas Parlamentarios para, en su discurso, sacudir con elegancia a su contrincante política diciendo que a diferencia de ella no disponía de tiempo para ensayar sus discursos frente al espejo. Todo el mundo entendió que se refería a Sáenz de Santamaría. No la citó pero a nadie se le escapa que la conservadora se caracteriza por tener una gran memoria y parece recitar a veces algunos discursos de carrerilla.

En el PP creen que sus colaboradores durante estos años, también tienen muchas posibilidades de ascender peldaños en el organigrama. Los diputados José Luis Ayllón, Álvaro Nadal o Fátima Báñez son algunos de los nombres que dan por hecho ganarán protagonismo.

Sin baja maternal

Casada por lo civil en Brasil fue madre de un niño, Iván, el pasado 11 de noviembre. A los pocos días de su nacimiento Rajoy la puso a pilotar el traspaso de poderes. Fue muy criticada por saltarse la baja maternal. Su interlocutor, Ramón Jaurégui, le preguntó por ello mientras les hacían las fotos de rigor el primer día que se hablaba de los relevos ministeriales. Cortó la conversación diciéndole que era su marido quien se ocupaba.

 

Luis de Guindos- Economía y Competitividad

Ha dicho Mariano Rajoy que quiere más Europa. Sea. Si el Viejo Continente, cada vez que baja la música de la crisis financiera, se encuentra con un ex Goldman Sachs sentado en otra silla de poder (al frente del BCE, en Grecia, en Italia) España tendrá al timón del Ministerio de Economía a un ex Lehman Brothers. La banca de inversión americana ya tiene su cuota española. No hay mejor currículum. Luis de Guindos, el hombre que dirigió la filial en España del gigante que arrastró a la economía mundial con su quiebra, el economista que dijo en junio de 2008 que la reestructuración de la matriz por sus errores con las hipotecas no tendría repercusión aquí y se encontró meses después echando el cierre, será el encargado de gestionar la cartera más delicada del Gobierno. Aquella experiencia, ha declarado en más de una ocasión, fue la más dura de su vida laboral. No volverá a la banca de inversión, ha dicho.

A ella llegó en realidad del mundo de la política. De Guindos fue secretario de Estado de Economía en tiempos de José María Aznar y hubiera aspirado a más y antes con Rajoy. No pudo ser y acabó en Lehman. Con la crisis, llegó la segunda oportunidad. Dicen que, cuando le propusieron convertirse en presidente de Caja Madrid (hoy Bankia) para frenar las intenciones de Esperanza Aguirre en la entidad madrileña, contestó a sus allegados que prefería esperar. Iba a ser ministro de Economía. Hoy es su admirado Rodrigo Rato quien se sienta al frente de Bankia.

De Guindos es un hombre de arremangarse. Madrileño del Atlético, nacido en 1960, obtuvo el premio extraordinario de fin de carrera al licenciarse en Ciencias Económicas y Empresariales por el Colegio Universitario de Estudios Financieros de Madrid y aprobó la oposición a técnico comercial y economista del Estado con el número uno de su promoción. Pasó de Lehman a la entidad que se encargó de liquidarla en este país: la consultora PricewaterhouseCoopers, donde seguía hasta ayer y, en el breve lapso entre una y otra, estuvo a punto de ser fichado por el banco japonés Nomura y ocupa cargo de consejero en Endesa. Otra cosa es dónde vaya a poner su capacidad de trabajo, ese perfil que él definió hace tiempo, cuando le preguntaron por su porra de ministro de Economía, como “alguien que se va a dejar la vida”.

El gran reto de De Guindos estará en el sector financiero. El PP ha puesto como prioridad de su Gobierno sanear los activos inmobiliarios tóxicos que siguen en poder de bancos y cajas de ahorros. Al frente de Economía y, por tanto, como máximo responsable del Tesoro, tendrá que lidiar con los vencimientos por 120.000 millones de euros de deuda del próximo año más los 40.000 millones estimados de déficit. Tampoco es casualidad que en su cartera vayan a grabar el cargo de Competitividad junto al de Economía. Es parte de su discurso habitual que España saldrá de esta logrando ser más barata que otros y eso pasa, según él, por acabar con la negociación colectiva tal y como está regulada hoy. Otra cosa es que Rajoy lo va a atar corto. Hasta en la Comisión Delegada para Asuntos Económicos tendrá al presidente sentado a su lado.

Alberto Ruiz-Gallardón- Justicia

Ya lo dijo Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, una de sus principales rivales internas: “Gallardón lo que realmente quiere ser es ministro”. Y así es. Lo quería. Desde las generales de marzo de 2008, cuando amagó con dejar la política después de que Mariano Rajoy decidiera solucionar la enésima lucha de poder del alcalde con la presidenta de la Comunidad castigando a los dos sin puesto en las listas. Cuatro años de penitencia, de no sacar los pies del tiesto y de lealtad a su jefe le han bastado para, primero, ir de número cuatro en las listas por Madrid; después, estar en todas las quinielas y, por fin, aparecer en el boleto premiado. A partir de mañana, cuando jure o prometa su cargo, se convertirá en el primer ministro de Justicia de la era Rajoy. Algo le suena de su nueva competencia. En 1982 ingresó por oposición en la carrera fiscal, de la que está en excedencia.

La historia reciente de Alberto Ruiz-Gallardón (Madrid, 1958) está en el Ayuntamiento de la capital donde ha sido alcalde desde 2003. En 2007 revalidó la mayoría absoluta. Y lo mismo ocurrió el pasado mayo cuando ya muchos de los suyos daban por hecho que no se comía las uvas en el palacio de Cibeles, sede municipal. Antes de alcalde fue presidente de la Comunidad de Madrid, senador y diputado en la Asamblea regional.

Un ‘pata negra’

En el PP, Ruiz-Gallardón es un pata negra, el calificativo que se les aplica a aquellos dirigentes que provienen de Alianza Popular. Y el niño mimado de Manuel Fraga, a quien se considera su padrino político. Pese a ello, a lo largo de su carrera ha hecho todos los malabarismos posibles para lograr ser una persona cómoda en los ambientes más progresistas, pero también en los más conservadores.

Es un apasionado de la música. Y, desde hace más de un año, presume allá donde va de Olimpia,una perra cuyo nombre le recuerda su fracaso a la hora de conseguir la capitalidad olímpica de Madrid. Hasta ahora era fácil verle mientras la pasea por la zona madrileña de Alonso Martínez.

Su marcha del Consistorio no borra su herencia. Ana Botella, su sucesora, hereda el Ayuntamiento más endeudado de España: 6.891 millones de euros. La cifra acapara por sí sola el 25% de la deuda de los 8.116 ayuntamientos españoles. El soterramiento de la M-30 y la reconstrucción del palacio de Cibeles han sido dos de sus grandes obras. Está por ver si su escudero, Manuel Cobo, lo sigue siendo.

Jorge Fernández Díaz- Interior

Era el año 2002 y en el PP de Catalunya había tambores de cambio. Un dirigente del partido, interrogado sobre el futuro, hizo ademán de pegar la oreja al suelo: “¿Escucha lo que viene de Madrid?”, se le preguntó. “Sí, pero antes que yo lo oirán los Fernández”.

La anécdota ilustra el férreo control que ha ejercido Jorge Fernández Díaz (Valladolid, 1950) sobre la delegación catalana del PP. “No se recuerda un PP donde no haya mandado él”, dicen fuentes parlamentarias. En efecto, su carrera política viene de muy lejos.

Ingeniero e inspector de trabajo, en 1980 fue en Asturias el gobernador civil más joven de España. Después ejerció ese cargo en Barcelona. Por entonces, su ahora colega deEjecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, contaba 10 años. Seducido por la figura de Adolfo Suárez”Es nuestro hombre”, repetía, fue candidato del CDS. Sufrió una dura derrota, pero lejos de abandonar, comenzó una larga trayectoria de piruetas y se sumó a AP.

Desde entonces, ha sido el enterrador del PP de Catalunya. Desde Barcelona, y con la cooperación de su hermano Alberto, presidente del grupo del PP en el Ayuntamiento, ha apartado sucesivamente a Eduard Bueno, Aleix Vidal-Quadras, Josep Piqué y Daniel Sirera.

A mediados de los noventa, llegó a Génova, la sede nacional, para ser el secretario de Política Autonómica y allí intimó con Rajoy. Fue su primer secretario de Estado y formó parte de su núcleo duro, junto a Ana Pastor y el difunto Francisco Villar. Curiosamente, no guarda buena relación con el también catalán Jorge Moragas, jefe de Gabinete del presidente. Se le considera un tecnócrata con poco liderazgo y en el partido le reprochan haber firmado las peores derrotas del PP, tanto en generales como en autonómicas.

La “súbita conversión”

Jorge Fernández es, ante todo, obediente: ha ejercido de duro o moderado en función de una fidelidad a Rajoy que le llevó a ser vicepresidente tercero del Congreso. Desde ese cargo promovió la colocación de una placa en las Cortes en recuerdo de la madre Maravillas. En efecto, hace dos décadas vivió una “conversión” al catolicismo que ha tildado de “agustiniana”, por San Agustín. Eso explicaría su proximidad al presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela, y su labor de enlace con el Vaticano.

Su nombramiento, que incomoda a Alicia Sánchez-Camacho, es más un premio que una consecuencia de la “cuota catalana”. Su reto será ahora, en el culmen de su carrera, contribuir a sellar el fin de ETA.

Cristóbal Montoro- Hacienda

Los funcionarios de la Real Casa de la Aduana, donde tiene su sede el Ministerio de Hacienda, en la calle de Alcalá, a un paso de la Puerta del Sol, ya le conocen. Cristóbal Montoro (Jaén, 1950), coordinador económico del PP en la pasada legislatura, vuelve a ser el ministro responsable de los impuestos y del Presupuesto. Ya ocupó el Ministerio de Hacienda entre 2000 y 2004, en la segunda legislatura de Aznar. Ahora, se añade a sus responsabilidades Administraciones Públicas, esto es, las relaciones con autonomías y ayuntamientos, y la gestión del aparato burocrático del Gobierno, funcionarios incluidos.

En los gobiernos de Aznar, Montoro (catedrático de Hacienda Pública, que desembarcó en la política en 1993 procedente del Instituto de Estudios Económicos, el think tank vinculado a la CEOE) capitaneó las rebajas fiscales de aquellos años, algo de lo que suele hacer gala y comentar a la mínima ocasión que se le presenta (aunque algunos economistas cuestionan aquellos recortes de impuestos, sobre todo de las rentas más altas y a las plusvalías). Ahora le corresponderá una tarea bien distinta: será el encargado de diseñar, y en gran medida ejecutar, los recortes del gasto para cumplir con el objetivo de déficit acordado con la UE. Así, las primeras medidas del nuevo Gobierno de Rajoy saldrán de sudepartamento: la prórroga del Presupuesto, que se aprueba ya el viernes 30, con un primer recorte del gasto, y la nueva Ley de Estabilidad Presupuestaria, que consagrará el déficit cero. También se ocupará de la eliminación de organismos públicos anunciada por Rajoy, y tendrá que negociar el sueldo de los empleados públicos, si no vuelve a congelarse el próximo año.

Las medidas anunciadas por Rajoy en la investidura también incluyen ajustes en los impuestos (y deja para más adelante una eventual reforma tributaria) y, aunque dijo que no tiene intención de elevar la presión fiscal, algunos analistas no descartan que haya que subir el IVA para poder cuadrar el déficit. De bajar impuestos, a Montoro le tocaría ahora subirlos.

José Manuel García-Margallo- Exteriores y Cooperación

Europa y Economía. Esas dos palabras, claves en el nuevo Ejecutivo de Mariano Rajoy, están tatuadas en la piel política de José Manuel García-Margallo y Marfil (Madrid, 1944). Desde hace 17 años es eurodiputado. En las últimas dos legislaturas ha sido el vicepresidente de la comisión económica de la Eurocámara y durante otras dos (1986-94), portavoz de Economía en el Congreso de los Diputados.

Este lunes, García-Margallo todavía estaba en su escaño, desde donde interrumpió varias veces en inglés lengua que habla con fluidez al presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. Le exigió que compre deuda pública de países como España para frenar la especulación, una de sus reivindicaciones junto a la emisión de eurobonos, que a menudo exponía a sus siempre reticentes colegas alemanes. En los últimos años ha sido uno de los negociadores clave del Partido Popular Europeo (PPE) en la reforma institucional de la supervisión financiera europea.

Muchos lo daban por amortizado, por su edad (67 años) y su lejanía de la política nacional, pero Rajoy siempre lo ha tenido cerca como asesor en temas económicos y europeos, sobre todo desde el estallido de la crisis de deuda. Por ese motivo fue uno de los pocos acompañantes del presidente electo en su primer viaje al exterior tras las elecciones: la cumbre del PPE del 7 y 8 de diciembre, en Marsella, donde Rajoy se reunió con Timothy Geithner, secretario del Tesoro de EEUU, y los principales líderes de la Unión.

Cuenta uno de sus allegados que a García-Margallo le habría hecho ilusión ser ministro de Defensa. “Su padre era general”, recuerda. Pero el nuevo jefe de la diplomacia se define a sí mismo como “de extremo centro”.

Quizás por eso, cuando en 1977 fue nombrado director general de Desarrollo Comunitario, en el Ministerio de Cultura de UCD, ordenó retirar los símbolos falangistas del edificio de su Dirección General. Allí ocupaba el despacho de Pilar Primo de Rivera, hermana del fundador de la Falange Española.

Pedro Morenés- Defensa

Hasta ayer, en su biografía, la carrera política de Pedro Morenés (Getxo, Bizkaia, 1948) estaba en stand by desde agosto de 2002, cuando dejó de ser secretario de Estado de Política Científica y Tecnológica en la etapa de Josep Piqué como ministro.

Pese a que su nombre no sonaba en las quinielas, fuentes próximas al líder del PP confirman que el sustituto de Carme Chacón llevaba ya tiempo asesorando a Mariano Rajoy en materia de Defensa. Licenciado en Derecho, es uno de los gestores del nuevo equipo del presidente, esos a los que ahora se les denomina “tecnócratas”. Una persona que ha acumulado experiencia como directivo de empresas de armamento.

De hecho, recala en el Ministerio desde su despacho de la empresa de misiles MBDA. Desde el año pasado es director general de esta firma. También figura como presidente de la empresa de seguridad privada Segur Ibérica. Precisamente, una de las encargadas de velar por la seguridad de los atuneros españoles en el Índico, uno de los principales frentes del Gabinete que le ha precedido al frente del departamento de Defensa.

Hace un par de años, su nombre se vio envuelto en la polémica tras desvelarse que había sido fichado por Instalaza, una empresa española dedicada a la fabricación y la venta de bombas de racimo. Cesó de su cargo hace un mes, según consta en el Boletín del Registro Mercantil.

Su vida profesional también ha estado muy vinculada al sector naval. Así, ha pasado por Construcciones Navales del Norte, la división de construcción naval del Instituto Nacional de Industria y por Astilleros españoles.

Pese a las buenas relaciones que mantiene con Rajoy, Morenés nació en el mundo de la política de la mano de José María Aznar. Y, concretamente, como secretario de Estado de Defensa y Seguridad (2000).

El encargado de practicar las políticas de “austeridad” del Gobierno en Defensa es un aficionado al golf que desde marzo de 2005 preside el Círculo de Empresarios. Otro hombre de empresa para la política.

Ana Pastor- Fomento

Aprender a recortar inversiones pisando callos a autonomías y constructoras será la principal y dura tarea de Ana Pastor (Zamora, 1957), dado el ajuste draconiano que viene. Los constructores ya han hecho llegar a Rajoy sus cuitas y desde hoy harán cola ante la hasta ahora responsable de Política Social en el PP y exministra de Sanidad con José María Aznar para que resuelva graves problemas económicos.

Evitar la quiebra inminente de las autopistas radiales de Madrid está entre las prioridades más difíciles. Menos amarga será la privatización prevista de Barajas y El Prat. Pastor, médico de formación, podría optar por una privatización total para hacer más caja. Diputada por Pontevedra, tendrá que resolver si se demoran los plazos de la llegada del AVE a Galicia.

 

José Ignacio Wert- Educación, Deportes y Cultura

“Estudié Derecho y Política. He dedicado muchos años a la opinión pública (presidí Demoscopia). Ahora me dedico a la consultoría y a opinar en los medios”, dice su perfil de Twitter .Tertuliano habitual, ayer anunció en la Ser que en Educación habrá que “consensuar y dialogar porque es donde España se juega el futuro”. José Ignacio Wert (Madrid, 1950) ha desarrollado su actividad profesional al estudio de la opinión social (16 años en Demoscopia).

Es licenciado en Sociología, Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid, donde ha sido profesor, además de en la Autónoma de Madrid. Fue concejal en el Ayuntamiento de Madrid y diputado conservador. Tres deducciones de sus artículos: es católico, taurino y madridista.

Fátima Ibáñez- Empleo y Seguridad Social

Con cuatro legislaturas como diputada a sus espaldas, Fátima Báñez (San Juan del Puerto, Huelva, 1967) toma las riendas de uno de los ministerios clave de la próxima legislatura: Empleo y Seguridad Social. Licenciada en Derecho y Ciencias Económicas y procedente del PP andaluz, ha sido portavoz en la Comisión de Economía y Hacienda y de la Comisión de Presupuestos. Participó también en las negociaciones del Pacto de Toledo sobre la reforma de las pensiones.

Con prácticamente cinco millones de parados y unas previsiones muy negativas para el próximo año, Báñez tendrá que lidiar con sindicatos y patronal, pilotar la reforma laboral que Mariano Rajoy quiere para el primer trimestre del año y asumir su posible contestación en la calle.

José Manuel Soria- Industria, Energía y Turismo

A José Manuel Soria (Las Palmas de Gran Canaria, 1958) no le molesta que le recuerden su parecido con José María Aznar, al que podrá pedir consejo sobre qué hacer con el sector eléctrico (el expresidente asesora a Endesa). A él, o a Luis de Guindos, aún consejero de esa empresa.

Como apuntó Rajoy antes de su investidura, el déficit de tarifa de las eléctricas es un “problema importante”: ya equivale a más del 2% del PIB. Posiblemente sea el mayor reto que afronta Soria, cuyo perfil (es economista del Estado) recuerda en cierto modo al de su antecesor, Miguel Sebastián, aunque es mucho más político. En el sector turístico gusta su vinculación con Canarias y que antes de entrar en política haya tenido responsabilidades ligadas a ese área en la Administración.

Miguel Arias Cañete- Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente

Siete años después, Miguel Arias Cañete (Madrid, 1950) vuelve al Ministerio de Agricultura, donde tuvo que lidiar con la crisis de las vacas locas, el fallido acuerdo pesquero con Marruecos y la catástrofe del Prestige. Una de sus intervenciones más sonadas fue cuando habló de “aquellos camareros maravillosos que teníamos, que le pedíamos un cortado, mi tostada con crema, la mía con manteca colorada, y a mí uno de boquerones en vinagre, y venían y te lo traían rápidamente y con una enorme eficacia”.

Licenciado en Derecho, tiene cuatro casas, siete coches y más de 325.000 euros en participaciones en petroleras, según la declaración que presentó en el Congreso. Cañete tendrá que afrontar la reforma de la Política Agraria Común (PAC).

Ana Mato- Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

Cuando el PSOE nombró a Leire Pajín ministra de Sanidad, el PP criticó su falta de experiencia. Para sustituirla, Rajoy ha elegido a Ana Mato, que es licenciada en Ciencias Políticas y Sociología y tampoco tiene currículum sanitario.

Mato (Madrid, 1959) es una perfecta conocedora de los entresijos del PP, al que pertenece desde 1983, en una trayectoria salpicada por la implicación de su exmarido, Jesús Sepúlveda, en la Gürtel. Esta aznarista asume una cartera en la que tendrá que afrontar la deuda del sistema sanitario, gestionar la Ley de Dependencia y la del Aborto. Precisamente, el pasado octubre afirmó: “El aborto no es una solución, es un drama para la mujer”. El PP, agregó, modificará la actual norma en cuanto se pronuncie sobre la misma el Constitucional.

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